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miércoles, 1 de octubre de 2008

Red Demond


O sea, que no se puede tener un 83% de nuestro territorio nacional libre de construcciones? El tal Rafael Rojo el cual es el presidente de la Asociación de Constructores de Hogares (ACH) dice con su boquita de comer que - El país no está forrado de cemento en un 83%- . Claro, el comentario lo hace con la intención de sembrar de cemento al país en ese 83% . Este tipejo fué el mismo que le dió el empujón al senador Orlando Parga en el programa aquel de “el periodista” de la imparcialidad parcializada tocado en este blog meses atrás. Puedes ver el incidente aquí - http://www.youtube.com/watch?v=eSGHfU9TFUI


Cómo es posible que una persona tenga la desfachatez de querer, en aras de seguir aumentando su cuenta bancaria, arruinar lo que nos hace únicos en el Caribe y me refiero al verdor y su gama de tonalidades que impresionan al visitante. Una vez una amiga colombiana me hizo el comentario de que aquí en Puerto Rico, nosotros, tenemos la mayor cantidad de verdes que ella haya visto en su vida. En ese momento yó no me había percatado de ese detalle pues nos acostumbramos y no le damos el respeto y admiración que eso merece.
Por esto los invito a todos a que estemos pendiente a este señor Rojo y a otros como él y le montemos protestas al gobierno que sea o al constructor que sea para que no continúe la deforestación de nuestra tierra. Puerto rico es una isla y como tal debemos preservarla.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Sabes nadar?


Si alguna vez nos toca un “juracan” categoría 5 acompañado de lluvias torrenciales no sé que pasaría con nuestra bella isla o más bien me lo sospecho. Esto al parecer no le importa a esos políticos que piensan que sembrando de cemento a Puerto Rico por los 4 lados resolveran nuestros problemas económicos.
Como sabemos, ahora mismo quienes más se benefician del empleo en nuestra isla por los proyectos de construcción que acaban con nuestras costas y terrenos para la siembra son los hermanos dominicanos y uno que otro boricua que son diestros en eso de la albañilería.
Pudimos ver una muestra de ello en la refriega que se formó en Paseo Caribe meses atrás cuando los ambientalistas ejerciendo su derecho a proteger nuestro patrimonio histórico por poco se van a las manos con los obreros (en su mayoría dominicanos) que trabajan en la casa grande de un extranjero, me refiero a el colombiano Alturo Madero.
Bien, volviendo a la idea principal de mí preocupación, en estos pasados días hemos sido testigo de los daños ocasionados en distintas parte de nuestro terruño a causa de una onda tropical que se empeñó en quedarse en nuestras montañas y valles. En lo personal, estoy durmiendo con un cacharro sobre mi cama el cual recoje musicalmente dos gotas que salen por la bombilla en forma de rabito de lechón (de esas que ahorran energía) y que me ha fastidiado el descanso con su plit’ plot’.
Gracias a Dios que no llovió 40 días y noches cómo en la antigüedad por que de lo contrario yá Walmart super store de canóvanas, Sams Club de los colobos y los Beltz Outlez estarían regalando su mercancía empapada y yó a la orilla de la carretera #3 con una bambúa esperando a que pasara flotando una Laptop para engancharla.

viernes, 4 de julio de 2008

De paseo


Hoy me dió con pasear por la isleta de San Juan de Puerto Rico. Cuando estoy llegando a altura del puente que dá acceso a puerta de tierra, observo que yá el edificio Paseo Caribe (debería llamarse Paseo Atlántico) luce en su frontón un estilizado reloj que marca la hora en punto. Rapidamente comienzo a preguntarme, ¿Cual será esa hora en punto? ¿Será acaso la hora de que se tome una decisión a favor o en contra para terminar con la incertidumbre? ¿Quizas será la hora de que el pueblo se levante para hacer respetar las leyes de Puerto Rico y demoler el edificio sin importar el dinero que se ha invertido en el? En ese momento me sobrecoje un sentimiento de impotencia hacia el abuso del desarrollador y demás alicates que levantan semejante estructura sin respetar al pueblo. Y pensar que ese predio de terreno, en dónde está levantado ese complejo, nos pertenece a todos los puertorriqueños. Lo más irónico es ver a unos obreros sin conciencia patriótica velándole las lechugas al cabro. Esos mismos obreros serán a los cuales no le permitirán la entrada a ese edificio una vez este en funcionamiento. Ellos(los obreros) son los mismos alcahuetes que le tiran piedras a los ambientalistas que protegen lo que deberiamos estar protegiendo todos los que amamos este terruño. Yá por lo que he leido en medios impresos, hay una caterba de bien parados que han comprado apartamentos en dicha mole. No obstante, mi aplauso vá hacia el movimiento ambientalista Amigos del mar también al tribunal del pueblo y al ser humano Antonio Fernóz, por su entereza. Por otro lado, hay que hacer una mención sobre el senador que protagonizara años atrás los famosos campamentos pro estadidad. El Senador Orlando Parga hasta el momento ha dado señales de interesarle que se cumpla con los reglamentos y permisos los cuales, a la luz de la información difundida, han sido y continúan violándose. Definitivamente aquí en Puerto Rico hay dos varas para medir.